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¿Qué hacer si tengo los depósitos internos?

La existencia de depósitos internos de agua, a menudo situados en las azoteas de los edificios de fincas antiguas, tradicionalmente se utilizaban para garantizar la disponibilidad de agua en los hogares. Sin embargo, hoy pueden convertirse en foco de problemas. La falta de mantenimiento e higiene de estas instalaciones puede provocar el agotamiento del desinfectante del agua servida y, en ocasiones, hacer proliferar algunos microorganismos. El paso del agua por los depósitos internos puede provocar problemas por falta de presión. Así, es recomendable sustituir los repositorios internos por una conexión directa a la red. Cuando la eliminación de los depósitos sea imposible conviene tener presente que:

  • Deben estar cerrados para prevenir el acceso de personas ajenas, pero a su vez ser accesibles para realizar las operaciones de limpieza.
  • Tienen que estar tapados con una cubierta impermeable que ajuste perfectamente
  • Deben vaciarse y limpiarse al menos una vez al año. Durante las operaciones de limpieza se cerrará la llave que conecta el depósito con las redes interiores del edificio e informará a los vecinos de la realización de la limpieza. Los productos utilizados deben cumplir con la normativa.