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Información General

Por su ubicación geográfica, la Cordillera de Marina se encuentra situada en la región biogeográfica mediterránea. Las diferencias de relieve y la constitución de los suelos dan lugar a una considerable variedad de especies, ambientes y sistemas naturales. Asimismo, la profunda interacción humana y su actividad económica han ido modelando un paisaje rico y diverso que todavía conserva su encanto. Esta fuerte presión humana también es la responsable de la degradación de alguna de las comunidades presentes en la Cordillera de Marina.

Las líneas de colinas y las rieras contribuyen a la configuración del paisaje, especialmente porque estas últimas deben salvar importantes desniveles (400 metros) en un espacio de territorio relativamente limitado (5 km). Al mismo tiempo, realizan una función de cortafuegos.

La orientación umbría permite la existencia de formaciones propias de zonas más húmedas como encinares y robledales. Los primeros están incluidos en la directiva de hábitats de interés comunitario. En las vertientes de solana encontramos sistemas naturales propios de zonas más secas, muy sensibles a las perturbaciones como el fuego que está muy presente en la cordillera.

Los fenómenos erosivos están controlados por un moldeado en bancales heredero del cultivo de viñedos. Encima, comunidades arbustivas y herbáceas se alternan con manchas de pino piñonero. Entre ellas, están presentes algunas formaciones muy interesantes por su rareza, vulnerabilidad, singularidad y estado de conservación, que configuran un mosaico extraordinariamente rico por su diversidad florística y faunística. Hay que hacer especial mención a las comunidades de ribera, tanto por su valor natural como por su papel ecológico, su contribución a la regulación hídrica y su papel de conectores biológicos.

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