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Informe Servicios Bancarios y cláusulas suelo

Cláusulas abusivas

Las últimas afectaciones en masa de consumidoras en temas bancarios por contratación de productos tóxicos y de hipotecas con presuntas cláusulas abusivas se han convertido, debido seguramente a la incidencia de la crisis económica que sufrimos, en uno de los asuntos de gran preocupación política para dar respuesta a los miles de ciudadanos afectados y en consecuencia en uno de los temas más tratados en las oficinas de consumo.

En Cataluña se ha considerado que era necesario incrementar el papel de las autoridades de consumo como controladores de los servicios financieros (no es así en España que tiende a la regulación a través de economía.). Los Servicios Púbicos de Consumo tradicionalmente han considerado los servicios bancarios y financieros como un tema más que afecta a consumidores y por tanto objeto de tratamiento por estos servicios públicos a nivel de orientación y asesoramiento pero es la primera vez que este tema desborda las oficinas de consumo y requiere un sobreesfuerzo por parte de las administraciones para poner los medios para atender con calidad la avalancha de consumidores que se dirigen a ella.

Los legisladores, visto el comportamiento irresponsable de los operadores especialmente en la fase precontractual y las graves consecuencias sociales y económicas que está teniendo esta situación, están elaborando una serie de normas sobre los contratos hipotecarios con unas precauciones excesivas pero con el objetivo de mejorar la información y aumentar las garantías de la persona consumidora en la contratación de créditos o préstamos hipotecarios y rehabilitar la pérdida de confianza de los consumidores en el sector financiero.

En el punto de mira de este nuevo enfoque están ahora mismo las cláusulas que limitan la variación de tipos de interés de los contratos hipotecarios, cuestión de gran interés jurídico y judicial objeto de estudios contradictorios y de diversas sentencias.

Hay que tener en cuenta que las cláusulas solo no son abusivas por sí , que son cláusulas, firmadas ante Notario, que han permitido el acceso a la hipoteca de muchos consumidores, y por tanto, si no hay un problema real de desequilibrio, no es necesario cambiar la hipoteca a pesar de que contenga alguna cláusula limitativa .

Si se detecta la abusividad de una cláusula, previo estudio de la globalidad del contrato, será necesario pedir a la entidad bancaria que no la aplique, observando el principio de conservación del resto del contrato.

El 15 de junio finalizó el plazo para que los titulares de créditos hipotecarios en fase de ejecución por impago, comunicaran al juzgado competente la existencia de una cláusula abusiva y si el juez lo apreciaba podía suspender la ejecución.

En caso de contratos no pendientes de ejecución las entidades deberían abstenerse de aplicar las cláusulas abusivas. Por tanto, la recomendación se :

Si el Banco no lo aplica, pedirle que lo haga en virtud de las consideraciones jurídicas razonadas.

Si los Bancos persisten en el mantenimiento de las cláusulas, los consumidores afectados pueden utilizar los mecanismos de reclamación habituales:

  • Defensor del cliente de la entidad y Banco de España, en vía administrativa
  • Demanda judicial. La declaración de abusividad de una cláusula corresponde a los jueces o tribunales nacionales y sólo tiene efectos entre las partes a menos que la propia sentencia extendiera de manera expresa la eficacia “ultra partes. La intervención de consumo en ningún caso comporta la anulación de la cláusula.
  • El arbitraje de consumo podría ser una vía válida si la entidad la acepta debido a que es una vía voluntaria.

Las autoridades de consumo pueden sancionar la inclusión de cláusulas abusivas en los contratos o la realización de prácticas abusivas, pero no comportan la anulación ni la declaración de abusividad.

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